Kirchnerismo: sutura del pasado y juventudes a la vanguardia

flags_0D Elía afirma que el kirchnerismo no es la expresión de una lucha interna dentro del partido justicialista, sino un sujeto histórico en sí mismo, que se debe constituir. Un sujeto histórico que no tiene dueño pero que está ahí, esperando ser ocupado y direccionado. Afirma que para él Cristina es Perón, por las mayorías que la acompañaron en elecciones pasadas.

Personalmente creo que el kirchnerismo no puede entenderse por fuera del peronismo histórico, que fue un fenómeno de tal trascendencia que sus influjos llegaron hasta el presente. Pero el kirchnerismo no es un efecto aleatorio de algo que pasó en el pasado. Sino que responde a una lógica necesaria, a causas que son históricas, determinadas y cuyas consecuencias están atadas a los hechos del pasado.

El kirchnerismo es el cierre de una herida histórica que no había podido suturar: el golpe del 55 y las sucesivas proscripciones al peronismo. Montoneros es otro capítulo en ese derrotero, otro intento de saldar cuentas con el pasado (equivocadamente o no) que queda trunco con el advenimiento del golpe militar del 76, circunstancia que ensancha aún más la herida ya existente. El kirchnerismo salda una injusticia constitutiva de la historia argentina al llegar democráticamente, alcanzar gran apoyo popular levantando y actualizando las principales reivindicaciones de aquél peronismo interrumpido, y dejando el poder democráticamente.

¿Por qué el menemismo no cumple esa función histórica de suturar aquella vieja herida si surge también de ese magma en ebullición que es el peronismo, y llega y se va democráticamente del poder? En cierta medida su existencia es un paso hacia la sanación de las cosas. Pero no completamente, quizás porque no encarna de manera plena los valores de transformación política y justicia social como sí lo hace el kirchnerismo. El menemismo todavía expresa los valores de pragmatismo y sentido de la oportunidad, que tantas veces se manifestaron dentro del peronismo, por ser un movimiento político tan vasto, capaz de producir agentes conservadores y de regresividad frente al cambio.

En mi opinión, el peronismo es el actor político que va a sobrevivir a los nuevos tiempos históricos y no el kirchnerismo. El peronismo constituye una fuerza política diversa, contradictoria, amplia, más democrática que el kirchnerismo por su propia estructura de partido nacional con pugnas internas. A través del Partido Justicialista, el peronismo se perfila como uno de los polos de poder en una Argentina posiblemente bipartidista. Se perfila como una fuerza progresista y más aggiornada en términos ideológicos. Dentro del peronismo van a pugnar tendencias más conservadoras, pero en la pugna política nacional va a expresar la fuerza progresista del país.

Un enigma que enfrentamos tiene que ver con quién o quiénes van a ocupar el otro polo de la escena político-partidaria. Mucho se habla de la muerte del radicalismo. En realidad, no ha muerto del todo. Le ha dado al actual presidente un apoyo que colaboró con su triunfo en las últimas elecciones. La pregunta es si la fuerza que va a polarizar con el peronismo va a ser un radicalismo más conservador, por ejemplo, o una nueva expresión política nacida a partir del liderazgo de Macri y anclada en un sector vasto de la clase media y las clases altas. ¿Vamos hacia un bi-partidismo? ¿O hacia un tri-partidismo?

Lo que sin dudas complejiza el mapa es la aparición del PRO en la escena política que, para mí, es en gran parte un cambio cultural que expresa, no simplemente posiciones dirigenciales conservadoras en lo económico, sino todo un colectivo social cuyo origen es la anti-política y que ahora posee una mayor vocación de participación. El macrismo nace también de una vocación democrática que exige para la derecha un espacio de representación político-partidaria en el juego de la democracia. El esquema partidista de la Argentina de las próximas décadas dependerá mucho de la capacidad del macrismo para crear una estructura de partido a nivel nacional. De su capacidad para convertirse en un semillero de cuadros de derecha que trascienda las acciones de gobierno de una cúpula.

Volviendo al tema del kirchnerismo ¿qué es? ¿se termina como expresión histórica? En todo caso, será una expresión minoritaria, deudora de la vocación más revolucionaria del peronismo, y orbitará alrededor del esquema de partidos fuertes que se consolide en el país. Podrá ser una expresión más radicalizada dentro del PJ. Tendrá que llegar a acuerdos con ese justicialismo para incidir políticamente.

El kirchnerismo heredó la fuerte impronta juvenil del peronismo en la década del setenta. Hizo, en todos estos años, un culto a la juventud y a su potencia revolucionaria. Tradición que se remonta a tiempos de los movimientos fascistas en Europa, con juventudes organizadas bajo la pretensión de realizar grandes transformaciones políticas y culturales. Movimientos de derecha que tuvieron influencia, por su ímpetu de transformación, en juventudes radicalizadas de Europa y América Latina. La Cámpora, como Montoneros años atrás, son expresiones de dicha tendencia histórica y cultural del siglo XX.

Néstor y Cristina son un símbolo claro de aquellas juventudes políticas con ideales de cambio y transformación. Vale aclarar que, aún perteneciendo a esas agrupaciones juveniles del peronismo de los años setenta, no eran partidarios de la lucha armada. Aunque minoritarios, había sectores que pensaban así.

Uno de los elementos de desgaste del kirchnerismo fue precisamente cierta tendencia al autoritarismo propia de las juventudes políticas a la vanguardia de los procesos de cambio. Un sector muy amplio de la sociedad lo asoció con otras épocas de Argentina a las que no se quería volver. Las juventudes kirchneristas fueron un colchón significativo de apoyo al anterior gobierno y también un instrumento importante de gestión. Pero la Argentina de hoy condena esa radicalidad y esa vocación de conducción tan fuerte. Se anhela una realidad política conformada por actores que alienten el diálogo, que partan del supuesto de que se construye con otros actores que piensan distinto y que no sacralice la juventud como instrumento privilegiado de la transformación social.

La imagen instantánea en la lógica del escrache

celular-manoLa destitución de Cacetta del Incaa es el tema que más me llamó la atención esta semana. Tal vez porque un amigo, el mismo que me dio la primicia, me dijo que era un buen tipo. Apreciación que luego se confirmaría con la adhesión de toda la comunidad cinematográfica, pro y anti macristas, defendiendo la honorabilidad del ahora ex presidente del organismo.

Parece que en Animales Sueltos se hizo alusión a los supuestos hechos de corrupción en el Incaa, preparando el terreno para que luego el ministro de Cultura del gobierno pidiera la renuncia de Cacetta. No hace mucho vi ese programa de TV, a esto quería llegar, y me impresioné con la forma que tienen de practicar el periodismo.

Fantino y su “dream team” son operadores natos que utilizan como insumo de sus investigaciones, que más bien son denuncias, videos caseros filmados en el lugar de cada hecho. Actos de violencia en marchas y actos públicos, conversaciones comprometedoras de funcionarios y demás registros casuales, pero de alto impacto por ser exabruptos de la vida política e institucional, excesos podríamos decir, que quedan registrados por una simple cámara de celular.

Se me vienen a la mente dos hechos de actualidad que se abordaron a partir de ese tipo de registros casuales: la filmación que se hizo de la reunión de organización del recital de Los Redondos en Olavarría, en la que la presencia del intendente legitimaba la venta ilegal de cerveza dentro del predio, o la filmación, hecha por un medio local, del gobernador de Tucumán posando junto a los inundados y empujando a una asistente para que la cámara pueda tomar su acto solidario.

La política se encuentra atravesada por esta nueva lógica de vigilancia constante de los hechos cotidianos. Los dispositivos de grabación captan los pequeños actos de miseria en los individuos con mayor grado de exposición pública.

También en Animales Sueltos se dedicó un programa entero a hablar de “la Argentina del escrache”. Es interesante que sean precisamente ellos, que denunciaban sobre todo a la izquierda por resolver todo por la vía del señalamiento violento, quienes proceden escrachando permanentemente e invitando a la condena pública. Tenían un poco de razón respecto a que vivimos una situación de escrache y señalamiento, en mi opinión generalizada, lo que pasaban por alto es que ellos con el tipo de periodismo que hacen se destacan en el ejercicio de esa práctica.

Una última disgresión sobre la red social Instagram. Las nuevas tecnologías de comunicación tienen sus cosas negativas, pero también las positivas. La misma lógica que el pseudo periodismo argentino utiliza para operar políticamente, sacando lo peor de nuestra condición, Instagram la utiliza para un fin más noble. Por medio de una simple foto o video de celular, lo cotidiano se expresa en una simple imagen (acompañada por un texto, claro). La imagen y la palabra condensan el instante, congelando formas y colores, que a su vez pueden ser retocados por filtros tonales (retro, nocturno, etc.) que expresan climas y estados del alma. Es arte popular que refleja el costado virtuoso de la vida.

Parar la pelota y pensar

micaela-garcia-chica-asesinada-sf-4Una consigna que vi en twitter me sirve para empezar a reflexionar sobre el terrible caso de Micaela García: “la violencia machista es transversal”. La persona que lo publicaba lo decía en respuesta a otra chica que por facebook había descargado su odio contra las agrupaciones K, señalando la pertenencia de Micaela a las mismas.

Ciertamente el caso es transversal en términos ideológicos. Macristas, kirchneristas y neutrales, se conmovieron con lo que le pasó a la joven de Gualeguay. Lo demuestra la masividad de las marchas pidiendo justicia. El hecho de que Micaela haya pertenecido a la JP Evita no melló en los niveles de adhesión popular al reclamo. Puede haber un hartazgo frente a la clase política, y muy especialmente hacia la dirigencia, pero a una militante de 21 años con compromiso social nadie la condena, o muy pocos en realidad.

Lo que sí hay que decir es que lo que le pasó a Micaela movilizó fundamentalmente a la clase media, con todas sus contradicciones, que se sintió tocada precisamente por su pertenencia de clase. De alguna manera, percibió que le podía pasar a cualquiera, y no solamente a una mujer de origen más humilde.

En los sectores más pobres la violencia machista es moneda corriente. Pero esos casos no nos afectan tanto o estamos insensibilizados también nosotros frente a ellos, los naturalizamos. Sería interesante (me lo digo fundamentalmente a mí mismo) que lo que le pasó a Micaela al menos sirva para que podamos ponernos en el lugar de quienes sufren cotidianamente estos hechos. También hay una terrible grieta entre quienes padecen las peores injusticias y quienes vivimos en el confort de una economía relativamente resuelta. Sería bueno que los avances en materia judicial, para tratar los casos de violación y muerte, sirvan para abordar la violencia machista en las barriadas pobres, y no solo en los barrios urbanizados y para víctimas de clase media.

El padre de Micaela García parece que declaró que no se debe predicar la justicia por mano propia y que lo importante, a partir de ahora, es vivir para mejorar el mundo, como hubiese querido Micaela. En medio de la vorágine informativa, cosas como esta obligan a frenar la pelota y pensar. Las palabras del padre son sanadoras en medio de la desgracia. Uno se pregunta cómo se puede conservar tanta fortaleza en un momento tan terrible. Cómo se puede seguir teniendo esperanzas en medio de la adversidad. Y es que sucede muchas veces que es precisamente en los momentos de mayor adversidad donde el corazón se endurece y la razón se convierte en la facultad rectora que orienta las acciones. La lucha de los principios humanitarios contra la fuerza incontenible de nuestras pulsiones auto-destructivas.

Otra cosa impactante fue el abrazo de los padres con el policía de Gualeguay. El padre dijo que ellos creían en la justicia y la madre que cada cual ejerciera su profesión con responsabilidad, que eso era lo importante. Palabras que conmueven y dejan pensando.

Terapia política de evasión de la violencia

odio cruzadoLa virulencia que vemos en los manifestantes de las marchas a favor del gobierno es, en realidad, la misma virulencia que manifestamos nosotros hacia esos mismos sectores sociales. La falta de cultura democrática en los macristas, en el sentido de que se han ejercitado poco en las prácticas y mecanismos tradicionales de la vida política, hace que se expresen con ese nivel de exaltación. Es en el fondo una torpeza comunicativa, una incapacidad de manifestar sus diferencias sin ofender al interlocutor. Pero no significa que no haya una vocación de diálogo. Un deseo profundo de ser escuchados. Su virulencia es parte de un clima generalizado, estructural si se quiere, que los engloba a ellos y a los que están en la vereda de enfrente. El problema básico de la Argentina de hoy es el marco de odios y estigmatizaciones cruzadas.

Sylvestre dijo anoche, en el pase a Victor Hugo, que el presidente había cometido una falta peligrosísima al alentar la grieta entre el que comía choripan y el que comía caviar. Acto seguido, lo acusó de estar estigmatizando. Yo digo, cuando nos referimos a los adherentes de Macri como los que comen caviar ¿no estamos estigmatizando nosotros también? No digo que no haya sectores adinerados o amantes del caviar entre los votantes de Macri, pero ¿no es un poco generalizador y simplista decir que son eso? El grueso de los votantes de Macri es clase media. Hay ricos y también sectores más populares, de los estratos más pobres de la sociedad. Porque la política no solo responde a la mecánica irreversible de la pertenencia a una determinada clase social. La política en estos tiempos pasa en gran medida por lo mediático, que atraviesa clases sociales, creando corrientes ideológicas y culturales multiclasistas.

La lógica acusatoria, de un lado y del otro, solo produce clima de tensión y choque. La tarea es destrabar todos los mecanismos conducentes a la confrontación violenta, ponerse por arriba de esa polaridad. Se debe ejercer la comprensión y la escucha como sistema. Poner como prioridad la aceptación y el diálogo, aún cuando las condiciones parezcan totalmente adversas.

Comprender al prójimo… ommmm

marcha macriLuis D Elía, que supo calcular los contingentes de autoconvocados en plaza de mayo con las movilizaciones en apoyo al campo, y en base a eso organizó un operativo que desplazó a quienes concurrieron a aquella plaza con otro contingente favorable al kirchnerismo, hoy se destaca como activo y lúcido analista por twitter de la marcha oficialista de anoche. Con ojo adiestrado, señala que ni las tomas de los medios televisivos oficialistas (del grupo Clarín principalmente), ni hoy las tapas de los diarios, muestran una toma desde arriba de toda la plaza de mayo, y eso es porque la plaza no estaba llena, cosa que sí habría ocurrido con más de una de las marchas en contra del gobierno el mes pasado.

Seguí la marcha por televisión, como seguí prácticamente todas las opositoras. Es cierto que se cuidaron de no mostrar la plaza en su conjunto. Es cierto también que la adhesión macrista perdió cierto pluriclasismo, cosa que también destaca D Elía, que había tenido cuando el pueblo macrista se manifestaba en contra de Cristina, todavía en el poder. Esta vez quien se expresó es un sector significativo de clase media y clase media alta. Es un sector que puede resistir el incremento de las tarifas energéticas, como quedaba de manifiesto en las respuestas que daban al periodismo, sosteniendo que los precios antes eran irreales y que había que hacer el esfuerzo para que la Argentina cambie.

Manifestantes más, manifestantes menos, lo cierto es que la marcha fue exitosa y realmente dejó registros impactantes en los que podía verse una multitud. Hay que reconocer, como sostiene el oficialismo, que es una marcha cuyos engranajes de funcionamiento no son las organizaciones políticas, sociales y sindicales, como ocurre en la tradición política argentina, y en la tradición política en general. Sigo sosteniendo que el macrismo rompe con las lógicas de funcionamiento de lo político, y ahí reside su principal fortaleza.

Hayan querido o no escudarse de que la marcha no fuera exitosa, diciendo que ellos no convocaban, lo cierto es que la movilización sin acompañamiento oficial fortalece aún más la imagen del gobierno, que logra diferenciarse de las mencionadas lógicas políticas tradicionales. Parece que Monzó y Lilita quisieron desalentar la marcha, probablemente por miedo a que fuera un fracaso. En esa pulseada el principal ganador es Macri, que demuestra que sigue teniendo apoyo social.

Los sectores que lo apoyan pueden haberse reducido, pero siguen mostrando cohesión interna y considerable masividad. Lo importante no es quien llevó más gente a la plaza en este período, sino quien logra conservar mayorías cohesionadas. El arco progresista que se opone a las políticas de Macri no tiene referentes claros de cara a lo electoral. O mejor dicho todavía se encuentra en un estado de dispersión del voto.

Un argumento ante ese estado de dispersión podría ser que se debe unificar la fuerza opositora en un único voto a Cristina Kirchner. Que en la figura de la expresidenta se encuentra la fórmula para alcanzar dicha unidad tan anhelada. La figura de Cristina tiene dos desventajas en cuanto a sus chances como candidata de oposición: primero, en lo interno, se encuentra muy desprestigiada, como representante de políticas que tendieron al verticalismo y en las que se abrió poco el juego a sectores que apoyaban periféricamente. Ha sufrido desgaste la política kirchnerista por su verticalismo, que no solo se expresaba en el enaltecimiento de la figura de Cristina, sino que se practicaba entre organizaciones políticas, con La Cámpora liderando todos los procesos en todos los frentes de lucha, sin discusión. Quizás haya sido una estrategia provechosa en su momento, pero eso debe cambiar en esta nueva etapa de construcción. La vocación de ir a internas abiertas del peronismo es un gesto positivo.

La segunda desventaja de Cristina, es su capacidad de generar rechazo en un sector muy importante de la sociedad, fuertemente anti-kirchnerista. Al núcleo duro del macrismo, se sumarían muchas voluntades para que la ex-mandataria no vuelva al poder. En provincia de Buenos Aires, es la que más imagen positiva tiene, pero habría que ver cuál es la magnitud potencial del voto en su contra.

Por otro lado, de lo que se trata es de modificar el estado de situación de una Argentina dividida. El arco de oposición debe ser el actor que supere el estado de división en que se encuentra la sociedad, ofreciendo una alternativa madura y capaz de absorber el reclamo, presente en las manifestaciones macristas, de mayor tolerancia política hacia las oposiciones. Hay que romper el esquema de representación del macrismo, haciendo propias algunas de las reivindicaciones de ellos, puntualmente las que guardan mayor legitimidad: en primer lugar, como ya se dijo, tolerancia y aceptación a quien piensa distinto y, segundo, mayor vocación democrática.

Es interesante pensar, más allá de los apoyos puntuales y rechazos direccionados a figuras políticas particulares, qué significado tuvo el pedido de mayor democracia en la movilización de los adherentes al macrismo. Lo primero que salta a la vista es el rechazo a la jugada del chavismo de otorgar al poder judicial las potestades extraordinarias del parlamento. El anti-chavismo acérrimo de los sectores macristas tuvo su expresión en ese pedido por mayor democracia. Uno podría preguntarse qué tiene que ver eso con Argentina, qué democracia hay que reclamar en nuestro territorio, quién no estaría cumpliendo las reglas del juego político. En principio, la democracia que reclaman se basa en la aceptación por parte del que no gana del que ganó, que se lo deje gobernar proclamaban ayer. Es un pedido básico de aceptación y tolerancia, de apariencia bastante infantil, pero en gran medida atendible. Detrás de ese pedido están las políticas concretas del macrismo, por el momento marcadamente regresivas. Pero en el sentimiento popular macrista está esa vocación de ser escuchado y aceptado, como lo demuestra que salga a la calle sin prácticamente cultura de movilización, con sus carteles, sus cantos y sus consignas.

La agresividad del contrincante puede ser resultado de nuestra propia agresividad. La campaña cruzada de estigmatizaciones entre macrismo y kirchnerismo, que solo alienta la formación de odios y rechazos, y de reacciones virulentas, solo puede destrabarse con la madurez de los actores involucrados. La disputa está en lograr ocupar ese lugar del discurso, punto gravitacional de las cosas, desde el cual superar la tensión existente y construir nueva hegemonía.

Fútbol y política

caripelasNo seguí al detalle el proceso de transición que se dio en la AFA, hacia una etapa de mayor institucionalidad luego de la era Grondona. Sé que hubo muchos interesados en ocupar la presidencia de la institución, entre ellos Tinelli. Sé que Macri también tenía intereses puestos en dicha interna. Es llamativo que el negociado por la transmisión del fútbol se haya consumado antes de la asunción del nuevo presidente, con la junta interventora que según todos afirman era una representación directa del gobierno. Es llamativo también que haya ganado la presidencia un dirigente del fútbol que fue apadrinado políticamente por Hugo Moyano, y además es su yerno.

Mauricio Macri fue quien inauguró esta tradición de dirigentes que usan el fútbol como trampolín para saltar a la política, cuando dirigió Boca y alcanzó la popularidad que necesitaba. Lo intentó también Tinelli y lo va a seguir intentando. Lo logró el clan Moyano. Queda la pregunta de cómo incidirá que gobierne el moyanismo la AFA. Cuánto podrá tensar (o aflojar) la cuerda con el gobierno y demás intereses de poder involucrados, como por ejemplo el del grupo Clarín, que ya es el gran agente de transmisión de los partidos. Entre paréntesis: los Moyano hijo hoy adhirieron al paro de la CTA, dando señales de asumir un posicionamiento confrontativo.

Queda también la pregunta de cuánto podría incidir en el clima político que la selección no clasifique para el próximo mundial, cuánto podría perjudicar eso a Macri. También repercutiría en el nivel de aceptación o rechazo a Moyano (el padrino) y Chiqui Tapia (el hijo político). Ya se sabe que el malestar en el orden deportivo del fútbol repercute en el ánimo de la población, que descomprime otros malestares viendo jugar a sus ídolos en las grandes competencias.

Lo que no va a cambiar con la nueva asunción de Chiqui Tapia es la percepción generalizada de que al fútbol lo manejan las mafias, eso genera que Hugo Moyano se siente junto al nuevo presidente en su primer discurso. A la mala fama de Moyano (alimentada en gran parte por una pulsión racista) se suma la historia turbia de la dirigencia del fútbol en Argentina.

La nueva conducción de la AFA es el producto de un acuerdo con el gobierno, cediendo las transmisiones a Clarín pero otorgándole el poder de la institución a Tapia, expresión del reclamo de los clubes de divisiones inferiores y también de los intereses de Moyano. Creo que lo que se mete en el fútbol, más que las mafias, es la política.

 

Somatizar en las calles

acto cgtYa no me siento frente a la computadora con una idea previamente concebida, para plasmarla en la hoja de word, sino que primero tomo asiento, con la necesidad interna de encontrar las palabras que alineen mi yo consciente con el universo que me rodea, y recién entonces me lanzo a la tarea de escribir. Hoy el universo que me rodea es el de las sucesivas marchas masivas que se han dado en el país. No fui a ninguna, pero las seguí todas por los medios. No se puede decir que acompañé en sentimiento porque estoy un poco desencontrado con la movilización callejera en general. Quizás la marcha que más me interesó fue la de la CGT, no por su desenlace con ecos del pasado, sino porque expresaba una unidad del peronismo que veo necesaria para empezar a torcer la hegemonía político-electoral del macrismo. Unidad que se vio debilitada con los cantos finales y la huída de los dirigentes sindicales.

Más allá de mis desencuentros de hoy con la lucha social, los fenómenos políticos del presente los analizo con gran detenimiento. De alguna manera, es mi forma de mantener con vida el espíritu de crítica y participación. Hace varios días me pregunto qué es lo que expresa esa sucesión de marchas tan masivas en tan corto tiempo. El análisis más inmediato lo compartimos todos: hubo un rechazo multitudinario a la figura de Macri y sus políticas. Aunque eso no sería gran novedad, un 49 por ciento del electorado votó a Scioli en la última elección presidencial y parte de ese sector estaba en las calles en las últimas semanas. Lo que es novedoso es que esa multitud en disconformidad salió a las calles a protestar. De alguna manera, pudo evadirse de la parálisis en que se encontraba mientras recibía los embates de una escalada de precios y tarifas descomunal.

Si bien preocupaba esa falta de reacción en la sociedad ante una política agresiva de devaluación e inflación, lo cierto es que un año de gobierno es un tiempo más que razonable de espera para volver a salir a las calles. El tiempo transcurrido desde que asumió Cambiemos hasta hoy direcciona toda la energía de rechazo, en estado de dispersión, en una única acción de conjunto. Creo que es algo saludable que las movilizaciones se den pacíficamente y a partir de un mecanismo de protesta democrático.

No creo sin embargo que haya que subestimar la capacidad del macrismo de mantener una adhesión masiva, que quizás no se exprese en un acompañamiento en las calles, pero sí en el plano electoral, que es el que en definitiva puede modificar la situación general. La marcha que convoca el macrismo para el sábado 1 de abril puede ayudar a seguir pensando la naturaleza de nuestra sociedad, compleja y diversa como se advierte en estos días.

Ya expresé en una breve reflexión de este mismo blog que no había que restar importancia a lo acontecido al final del acto de la CGT, sobre todo porque expresa cierta incapacidad de formar un frente amplio y diverso que de pelea en las próximas elecciones. La multiplicidad de convocatorias el 24 de marzo es otro síntoma de lo mismo. El acompañamiento al macrismo es compacto y apuesta a la fragmentación de la fuerza en el lado de la oposición. Volcar todas las expectativas en Cristina como único líder posible en un escenario de oposición tampoco creo que sea la respuesta por el desgaste del modelo político kirchnerista, desgastado en parte por causas naturales y en parte por equivocaciones propias que ya no encuentran eco en un conjunto mayoritario de ese mismo arco opositor, y menos en sectores externos que podrían ser atraídos hacia una nueva propuesta de transformación.

Creo que la energía de reagrupamiento que se expresó en las movilizaciones debe triunfar sobre la energía de dispersión, en el camino de organizar un vasto frente de oposición a las políticas regresivas del actual gobierno y capaz de ofrecer una alternativa con posibilidades certeras en los próximos escenarios electorales. Se debe pasar de las calles a la política electoral. Es una tarea verdaderamente compleja, de política quirúrgica, que implica responsabilidad y aceptación de las diferencias por parte de los actores contrarios al macrismo. También implica un fuerte sentido democrático, que contrarreste pulsiones autoritarias que todavía existen y alimentan un escenario de dispersión y fragmentación de la fuerza.